Flash Flash Barcelona cumple 47 años

Flash Flash Barcelona cumple 47 años

Flash Flash cumple 47 años

1970, ¡qué gran año! Ese año sucedieron muchas cosas, en Houston despegaba la nave Apolo XIII con destino la Luna, nacía el “mouse” para el ordenador, Paul McCartney rompía con los Beatles y en el pueblo español de Miralbueno tuvo lugar una insólita protesta en pro del uso del bikini… Y, ese año, también nacía la Tortillería Flash Flash.
Dos buenos amigos: Alfonso Milá, arquitecto, y Leopoldo Pomés, fotógrafo, con sus respectivas mujeres Cecilia Santo Domingo y Karin Leiz, a las que ellos denominaban “las expertas”, practicaban a menudo, en distintos restaurantes nacionales y extranjeros su gran pasión: comer bien. No siempre lo conseguían, pero no dejaban nunca de reflexionar y tomar notas.
Soñaban los cuatro en montar un restaurante en un futuro no lejano. Hablaban a menudos de ello. Discutían, proponían, opinaban sobre mil detalles. Nada quedaba exento de análisis. Los cuatro coincidían en un propósito: montar un restaurante en el que se comiera bien y en el que todo, absolutamente todo, estuviera a favor del cliente sin distinción de ninguna clase.
Así de simple y así de ambicioso.
Pomés era un aficionado a las tortillas y un buen día puso la idea de su pasión gastronómica sobre la mesa de las ideas. “Un restaurante en que una amplia selección de tortillas fueran el argumento principal”.

La Tortillería Flash Flash abría sus puertas el 3 de julio de 1970. Su diseño, obra de los arquitectos Federico Correa y Alfonso Milá, sigue casi intacto tras 47 años; ha sabido actualizarse, por ejemplo, creando una nueva barra de ensaladas que se integra en el interiorismo preexistente. También contemporánea sigue siendo su oferta gastronómica, que en estas décadas ha incorporado algunas propuestas en su carta de tortillas (¡más de 50!) y hamburguesas, y ha añadido la opción de platos para compartir.
47 años después, Flash Flash sigue abriendo todos los días del año -excepto el 25 de diciembre- para reunir a gente muy diversa: empresarios, escritores y periodistas, comensales solitarios, personajes notables, gente joven, señoras de edad, arquitectos, artistas y músicos que acuden después de la función, unos pocos turistas, padres con niños…